COMISION DE GESTION
Y COSTOS
BUSCANDO
UN SENTIDO A LA INNOVACIÓN
DE
LAS ORGANIZACIONES
¿Existen
empresas creativas?. ¿O existen los empresarios (las personas) creativas?. A
mucha gente le gusta este tipo de discusiones, pero, para mi, no tienen
demasiado sentido. Lo que sí tiene sentido para resolver este tipo de paradojas,
creo, es ir un poco más lejos y preguntarnos (las empresas, los empresarios, los
argentinos y latinoamericanos en general) ¿creatividad para qué? ¿hacia dónde
enfocar nuestra creatividad?.
Porque
podemos ser muy creativos sacando provecho de las pequeñas mezquindades
cotidianas. Creativos para figurar sin participar. Para “zafar” de obligaciones
concretas. Para evadir las decisiones estratégicas. Para justificar actitudes
injustificables. Para ocultar. Para alimentar la imagen de una empresa que
sobrevive gracias a la habilidad del empresario de “sacar tajada de donde sea”.
Y como ya hemos visto, esto también – en un sentido estricto – es
creatividad.
¿Creatividad
en qué dirección?, ¿creatividad para qué?. Las empresas pueden recurrir a
creatividad como un modo de lograr solucionar problemas puntuales. Hay modos muy
creativos de retrasar los pagos a proveedores. Has modos muy creativos de
reducir la calidad de los productos, sin que, a simple vista, el cliente o
consumidor lo advierta. Hay modos muy creativos de eludir negociaciones en las
que tendremos que ceder algunos puntos. Hay modos muy creativos de “patear la
pelota para adelante y después vemos”.
A veces
nos parece que estamos siendo creativos y en realidad estamos “maquillando” el
problema y “mirando para otra parte”. El peligro de esta actitud, de esta
creatividad fragmentada y descontextuada, es que suele ofrecer buenos resultados
inmediatos. Por eso muchos empresarios abusan de
ella.
Pero
existen momentos en los que, sin ser totalmente conscientes de ello, estamos
abriendo nuevos caminos, y sin hacer nada estamos haciendo mucho. Porque estamos
en pensando creativa e integradamente.
Porque
en vez de pensar en una “solución mágica” intentamos cambiar estructuralmente.
Incluir el cambio dentro de nuestro modo de pensar y de actuar. Cambiar de
enfoque, o al menos, tener en cuenta nuevos enfoques. Incluir otras
percepciones. No sólo pensar en las consecuencias directas de nuestras posibles
acciones, sin también en los efectos indirectos y a largo
plazo.
Hay empresarios que saben “zafar” de los problemas inmediatos muy creativamente. Hay empresarios que sólo saben “zafar” de los problemas inmediatos. En cambio, hay empresarios que saben que el futuro no necesariamente es una continuación del pasado. Hay empresarios que piensan que la creatividad sólo para por construir un futuro completamente diferente del pasado. Hay empresarios a los que nos les interesa el futuro. Hay empresarios que han sabido acumular fortunas. Hay empresarios que han sabido acumular premios surtidos y trascendencia pública. Hay de todo.
Yo
considero que para resolver y sintetizar la gran cantidad de enfoques que surgen
a partir de la búsqueda de la innovación en las empresas, es necesario
centrarnos en lo que significa la innovación enfocada a objetivos integradores y
no cualquier tipo de innovación.
La
innovación enfocada a objetivos integradores tendrá que ver cómo tomar
conciencia de las necesidades globales y a no tan corto plazo, de la
organización. Así es como, sin lograr efectos inmediatos, podemos estar siendo
realmente muy creativos tomando decisiones que apunten, por ejemplo, a estos
siente puntos:
Integrarse
con este tipo de objetivos es también integrarse a las transformaciones (nuevas
y profundas) del mundo de las empresas, y del mundo en general. Los resultaos no
serán inmediatos; quizá no logremos esa sensación a veces tan placentera de la
transgresión cotidiana. No estaremos creando un respuesta YA para un problema
AHORA. Estaremos creando un camino. Un nuevo camino.
(*)
Transcripción textual del libro “Desorganización creativa. Organización
Innovadora” de Eduardo
Kastika.